martes, 22 de junio de 2010

Rentabilidad y Medio Ambiente

“Por qué apostarle al Medio Ambiente?”; “Cómo hacer para que el trabajar por el Medio Ambiente en mi organización redunde en una ventaja financiera?”; “Yo sí creo en el Medio Ambiente, pero mis gerentes no… Como puedo convencerlos?”; “Es que el Gerente de Medio Ambiente no hace su trabajo…”. Como estas, son muchas las ocasiones en que escucho a los asistentes a nuestros seminarios, clientes y amigos, expresarse de la gestión ambiental en su organización… Y en el mejor de los casos… En muchos otros, algunas personas se expresan aún con pensamientos retrógrados como: “Hasta que aparezca la Administración Pública o el Gobierno, vamos a hacer algo… Ahorita definitivamente el Medio Ambiente no es prioridad”.

Y es que el Tema Ambiental, o el considerar el Medio Ambiente como un eje importante, vital y prioritario entre los ejes estratégicos de una empresa, ya no es una opción… es una condición de subsistencia. Hace un par de décadas, el tema de la calidad fue el aspecto prioritario. Las empresas que no hicieron cambios en sus procesos para cuidar la calidad de sus productos y servicios, simplemente se quedaron fuera… y eventualmente, no el gobierno ni la autoridad son los que terminaron cerrándolas, sino el mercado: clientes que exigían calidad al comprar. Hoy en día, ya la calidad dejó de ser un valor agregado para Diferenciarse de la Competencia, y es simplemente un requisito indispensable. Lo mismo es el tema ambiental… Las empresas tienen solo dos caminos a seguir: La ley del garrote, en el cual esperan hasta que la administración pública o el mercado mismo les obligue a pagar multas, suspender procesos, o incluso hasta cerrar (cuantos casos cada vez más frecuentes hay, en los cuales es la misma comunidad que ante una débil administración pública, toma la exigencia del control ambiental y actúa ante una empresa que “no respeta el medio ambiente”?); o la ley de la zanahoria, donde las empresas toman la iniciativa de ser respetuosas del medio ambiente, con programas ambientales exigentes, pero con enormes beneficios financieros (acceso a mercados verdes más rentables y exclusivos, menores costos financieros, menores costos de seguros, publicidad gratuita, etc.)

Pero igual que todo, nada es fácil, y para ser rentables ambientales, hay que hacer las cosas bien. Un pensador decía que si te esfuerzas mediocremente, los resultados serán pobres; si te esfuerzas a un buen nivel, tus resultados serán mediocres; si te esfuerzas en forma excelente, tus resultados serán buenos; y solo si te esfuerzas en forma extraordinaria, tus resultados serán excelentes. Y esto es, dar un poco más que lo ordinario, dar el extra que te diferencia de la competencia, para generar resultados financieros excelentes. Sin pretextos, sin excusas, dar el extra es lo que redunda en ventajas financieras.

Y este esfuerzo tiene que ser por todos en la organización: desde el portero hasta el director, desde la secretaria hasta el gerente, desde el de producción hasta el de informática, desde el financiero hasta el de recursos humanos… cuando se desarrolla un vehículo nuevo que va a salir al mercado, no lo hacen solo los ambientalistas (podrá ser un vehículo totalmente ecológico, pero si no tiene características de mercado, ni se puede construir, ni hay fondos para su producción, etc., no va a ser nunca un proyecto funcional y rentable); ni solo los financieros (podrá ser muy barato, tener los fondos para construirse, etc., pero sin ser técnicamente viables, ni gustarle a los clientes, tampoco va a ser buen proyecto); ni solo los del departamento técnico; ni solo ninguna unidad productiva única… es fácil para cualquiera encontrar muchas razones del porque es vital que para generar un proyecto rentable, todos deben contribuir y apuntar en la misma dirección: el vehículo que va a garantizar rentabilidad para la organización, y mejoras para todos los que la conforman, desde los accionistas hasta los empleados, desde los clientes hasta los proveedores, etc. Lo mismo es el vehículo ambiental: si realmente queremos que sea rentable, todos los que conforman la organización deben anotarse y participar en construir ese vehículo en el cual se mejora el Medio Ambiente, pero junto con él, a todos los actores que están vinculados con dicha organización.

Es solo palabras? De la teoría a la realidad, hay innumerables casos a mencionar: desde la desmaterialización en los bancos de sus servicios, donde dejaron de usar enormes cantidades de papeles y documentos por los 010101110 de los servicios electrónicos; hasta el uso de pigmentos y colorantes especiales en teñido de ropa que evitan enormes desperdicios de vertidos calientes; desde los beneficiados en seco del café para evitar altas cargas contaminantes de aguas mieles; hasta la comercialización de productos que antes eran desechos, como nuevas materias primas, tal cual el caso de la “madera” a base de aserrín prensado. Dando un seminario en un ingenio de azúcar, me contaron de un caso que a mi gusto grafica mucho este artículo: El bagazo de la caña, generado al extraer de la caña el azúcar, hace un par de años se le veía como un desperdicio… Y uno problemático: se encendía él solo generando fuegos peligrosos, generaba vectores de plagas, y era responsable no solo de enfermedades laborales, sino se le habían atribuido varias muertes. Era un problema de confrontación fuerte entre la Autoridad Pública o el Gobierno, y las empresas o Ingenios de Azúcar. Más y sin embargo, no se hicieron acciones formales para solventar este problema en forma definitiva sino hasta que este “desecho” se convirtió en un “subproducto”: el bagazo se utiliza por los Ingenios hoy en día para producir energía eléctrica tanto para sus procesos como incluso para vender a las empresas de Distribución Eléctrica. A partir de entonces, aquel problema se convirtió en un insumo que los ingenios lo cuidan tanto como a la caña misma o cualquier otro producto generado de sus procesos productivos. Esto es rentabilidad! Esto es protección ambiental! Esto es Seguridad Ocupacional!

Son muchas las empresas a quienes hemos dado seminarios de Sensibilización Ambiental y/o de Rentabilidad Ambiental a toda la estructura organizativa: El resultado es el mismo, al participar toda la organización en forma activa en la Gestión Ambiental de la organización, las mejoras financieras son a corto plazo, y las oportunidades de mejora afloran muy fácilmente. Tanto que la pregunta real es: “Si era tan obvio, como es que no lo veíamos antes?” Pregunte por nuestros programas cerrados, específicos para empresas… Estamos para servirles. Mayor información: http://www.3-tec.net/index5.php. Somos Soluciones.


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